LA ZAMORA OLVIDADA

Relato con origen : Castronuevo de los Arcos

Somos muchos los zamoranos que estamos increpando, escribiendo, denunciando, dando a conocer y manifestando, por amor a nuestra tierra, las carencias de Zamora y su provincia; un puñado de pueblos enmarcados en comarcas de lo más dispares: desde los pueblos de adobe del este a los de piedra de las regiones más occidentales. Lindamos con la vecina Portugal, tenemos una ubicación inmejorable, valiosos acuíferos, espacios protegidos, un magnífico paisaje abrupto y de llanura, fauna silvestre…

Sin embargo Zamora es la pariente pobre de la comunidad castellano-leonesa; nos olvidan y nos ignoran; nuestra capital aún no se ha beneficiado de ser patrimonio de la humanidad, la ciudad dormita en una prolongada modorra sin estímulo alguno por parte de las administraciones locales, autonómicas y estatales; no se hace una publicidad exhaustiva en los medios de comunicación como destino turístico promoviendo sus fortalezas, ni su gastronomía, su cultura o su historia como ocurre con las vecinas Salamanca o Segovia por poner algún ejemplo.

Sus pueblos agonizan sin mejorar y los planes de los sucesivos gobernantes se van diluyendo en promesas electorales e ideas que no se materializan, no sé si por la propia incapacidad de las autoridades o porque de ese modo concitan una ilusión que mantiene callado al pueblo mientras dura, aunque luego no se lleve a cabo.

Se está perdiendo un gran legado para las siguientes generaciones, las que nacieron y crecieron fuera de Zamora cuando nos vimos obligados a salir de esta tierra en busca de un futuro mejor. A ellos les debemos que conozcan: léxico, tradiciones, historia y costumbres que no deben olvidarse porque forman parte de nosotros mismos. En este sentido, hace ya algún tiempo, tuve la osadía de proponer la creación de un “Museo Rural de la provincia de Zamora” que se ubicara en la comarca de Tierra del Pan. Elevé mi propuesta a la Diputación de Zamora, a la Junta de Castilla y León y al grupo Zamora 10, sin obtener respuesta alguna de ninguno de estos organismos.

Sigo proponiendo esta iniciativa para preservar un vasto patrimonio casi perdido. Soy consciente de que algunas comarcas han recogido información propia de léxico zamorano que se podría compilar en un gran libro que condensara y reuniera lo existente en todas las zonas de la provincia. Otra propuesta sería reunir los objetos que se han ido perdiendo en sobraos y corrales; trillos, aperos de labranza ya en desuso, enseres rurales, yuntas, cribas, utensilios de matanza, cacharros de barro y un largo etc. y sacarlos a la luz en lugar de que se pierdan irremisiblemente; homenajear a las personalidades ilustres que ha dado nuestra tierra: escritores, artistas, intelectuales deportistas…

Son muchas, en fin, las posibilidades a nuestro alcance; solo necesitamos que la administración se interese, y que los políticos den vía libre a través de financiación y publicidad. La intención no es otra que mantener en pie la seña de identidad de esta provincia cuyos pueblos se están desapareciendo y, con ellos, parte de su historia para evitar que Zamora continúe siendo una provincia olvidada.
Mª Soledad Martín Turiño