SEMANA SANTA EN MI TIERRA ZAMORANA    (Castronuevo de los Arcos)

¡Semana Santa en mi tierra zamorana!, esa que las televisiones eluden deliberadamente, desconozco el motivo, preponderando Sevilla e incluso Valladolid, como si fueran el summum de estas fiestas, e incluyendo someros retazos de otras zonas de la geografía por aquello de dispersarse donde, por supuesto, no cabe Zamora.

Confieso que todos los años me decepciono por tal menosprecio, aunque luego, pensando más fríamente, me digo que es mejor así, que los forasteros visiten Zamora y su provincia y encuentren una celebración alejada de saetas, palmas, juerga y devociones estentóreas, en favor del silencio, el recogimiento y el fervor que representan nuestras tradiciones en estas fechas; aunque pienso que en este universo que transita raudo, donde las emociones se viven también a velocidad, bueno sería pensar en el significado de la Semana Santa, que es la pasión, muerte y resurrección de Cristo; muchas veces confundido con unos días de vacaciones y tiempo libre.

Habitamos un mundo convulso en el que prima la dominación, los bienes materiales, el consumismo, la convulsión social, eso que llaman la polarización, desgraciadamente tan de moda en nuestro país; un mundo donde el poder permite invadir países y provocar guerras absurdas; así las cosas, resulta muy difícil detenerse a pensar en el significado de una Semana Santa que preconiza para la fe cristiana el amor de un hombre que da su vida por los demás.

Si, al menos durante estos días, dedicáramos un tiempo a meditar sobre nuestros actos, a ser más generosos con los demás (de palabra y obra), a no practicar el cainismo, a ser menos intransigentes, más tolerantes; a sonreír más, a ver la parte positiva de la vida, a acompañar a quienes tenemos cerca, a dedicar tiempo a los demás, o a decir esas palabras mágicas: “te quiero”, “gracias”, “me has ayudado mucho” … solo esas pequeñas grandes cosas, son actitudes en perfecta consonancia con la santidad de estos días. Suficiente.

Mª Soledad Martín Turiño