Poesías de la Tierra del Pan


SIN CAMBIOS


Huiste de mí, de mi cama desierta,
nunca me amaste porque era perder el tiempo,
no fui tu prioridad, ni tu orgullo, ni nada,
y me fui conformando con eso que era tan poco
hasta convertirnos en dos extraños compartiendo vida.

Un día, en la vejez, solitaria y achacosa,
sentí que acaso me necesitabas
y acudí como una quinceañera, loca de anhelo
en tu busca, a tu refugio triste, sin aliento
hasta encontrarme cara a cara con un amor callado
que dijiste profesar desde el primer día,
pero yo era mayor y estaba exhausta,
así que te dejé enamorado y triste
en la misma esquina de mi antigua vida,
porque no se puede amar a destiempo, en solitario,
sin compartir, sin reír, sin abrazos ni besos,
porque no se puede amar por estar solo,
como recurso, por obligación, apático…
por eso te dejo con tu vida de antes y me alejo.

Mª Soledad Martín Turiño