PUEBLOS SOLITARIOS
Languidecen los palomares
salpicados por la llanura zamorana:
solos, viejos, perdidos, arruinados;
ya no sirven, los han abandonado a su suerte,
hasta que se derrumben y se fundan con la tierra
para morir lentamente.
Zamora, tierra pobre, de barro, de adobe,
de gentes recias con risas muertas y bocas calladas.
Zamora, olvidada, relegada, abandonada
como sus pueblos que también agonizan.
Quebraron a los campesinos,
les robaron su faena en el campo,
quebrantaron a los ganaderos,
les usurparon la opción de cuidar sus ganados.
En los pueblos ya no hay haciendas,
ni gallinas en las casas, ni rebaños
de ovejas, ni un triste perro que cruce la calle.
¡Cuánta ausencia!, ¡qué desesperanza!
pueblos sin alma, palomares sin palomas,
identidad perdida porque el ayer
no se mantiene, ya pasó a mejor vida.
Mª Soledad Martín Turiño