CAMBIOS
Me apena no conocer ya a nadie,
en las fotos actuales de mi pueblo
hay rostros y sonrisas para mí extrañas,
nada he compartido con ellas,
como si fueran de cualquier sitio,
o tal vez sea yo la intrusa
en estos nuevos tiempos
y me quedé anclada en el pasado,
con mis gentes, mi pueblo y mis recuerdos.
La luna giró una y mil veces,
el sol encendió y apagó su llama,
las lluvias borraron las huellas
y el viento pretendió anular los recuerdos,
pero he sido pertinaz y yo no olvido.
Ahora mi pueblo lo habitan otras gentes,
pero ahí sigue el río, la iglesia, el terraplén,
la villa, los caminos y las tierras
igual que entonces, fieles a mi memoria;
con eso me quedo. El resto es tiempo.
Mª Soledad Martín Turiño