OTRA PRIMAVERA

Luce un sol espléndido en la ciudad,
se acerca la primavera con cándida timidez
forjando brotes de vida que comienza;
las ramas se arropan de verdor tierno,
las calles se pueblan de gente que pasea,
los viejos salen de su letargo,
los niños ríen y corren al acabar la escuela;
es el milagro de la vida que resucita
tras la negrura de frío, lluvias y tinieblas.

Primavera que contagia el buen ánimo,
atrae la bonanza, despierta la existencia,
anula el desaliento, aviva el espíritu
con orla pomposa y resplandeciente.

Esplendor en los campos que se estiran sin pudor,
florecimiento en las calles que incitan a coexistir
sin normas, sin reglas, sin ataduras;
tan solo con el objetivo de vivir a pleno pulmón
y disfrutar del bien preciado de la vida.

Allá lejos, mis campos se habrán tornado verdes,
la espiga asomará al cielo, la remolacha fresca
ha de ornar el tapiz con la blandura de sus hojas,
los girasoles observando a Dios se inclinarán
con reverencia uniendo cielo y tierra.

Se renueva el alma, reverdece el ánimo
aletargado tras la estación fría,
se desentumecen los miembros,
oxigenamos las moradas con lavanda
y así, sin querer, nos vemos inmersos
en la nueva estación, de la esperanza,
del verdor, del brote nuevo, de savia
que nace, de vida que se expande;
es el milagro de otra primavera.


Mª Soledad Martín Turiño