LOS AMIGOS

Los amigos ayudan, están cerca,
sirven de apoyo en la desesperanza,
auxilian cuando llegan esos momentos
en que nada parece tener sentido
ni siquiera la nostalgia o el desamparo;
su fidelidad es el mejor puente
entre la tribulación y la zozobra
que leva anclas hacia el fondo del alma
hasta dejarnos exhaustos de desazón;
entonces aparecen, como surgidos de la nada,
para hablar de cosas triviales,
asir nuestra mano helada y unirla a las suyas,
o llevarnos de fiesta para ahogar las penas.

A veces no es necesario hablar para entenderse
porque son las almas las que conectan
y el hecho de estar juntos es bastante;
la distancia tampoco es un inconveniente
porque el corazón no entiende de kilómetros,
ya que la ausencia puede ser cercana.

Aconsejan los sabios acumular amigos
para llenar las horas, para enriquecernos
con otras formas de entender la vida,
para crecer sin sumirse en el egoísmo
del que se cree importante y así se postula.

A causa de viejas traiciones me alejé un día
del abrigo enriquecedor de los amigos
y viví la experiencia nefasta
de la más absoluta soledad del alma;
por eso ahora que la edad encaneció
la vida, el desamor y la esperanza,
aprecio el calor siempre coherente
del amigo leal que me brinda su mano
sin esperar respuesta, y en fraternal abrazo
se unen nuestros corazones a un tiempo,
con la ilusión brillando en los ojos,
y la templanza del espíritu compitiendo
para serenar la angustia del dolor que nace y muere.


Mª Soledad Martín Turiño