EN TU AUSENCIA

¿Cómo puedo quererte si no estás conmigo?,
¿cómo puedo acariciarte si solo te tengo en mi mente?,
¿cómo escuchar tu voz si hace tiempo se diluyó en el viento?,
¿cómo seguir tus pasos si se borraron con la lluvia?,
¿cómo puedo continuar sola si hace tanto tiempo que me dejaste?
Te fuiste una tarde y de pronto el cielo cayó sobre nosotros,
te fuiste y sigo tu estela solo en mi pensamiento.
Eres lo mejor de mi existencia, una huella inalterable,
el delirio de mis horas bajas,
la calma en mi soledad, la serenidad en mi dolor…
Llegaste a mi vida y te fuiste en apenas unas horas
que han dominado y hecho realidad la ilusión de toda una vida.
No sé dónde te hallas pero te buscaré entre mis recuerdos
una y otra vez hasta que vuelvas
y de nuevo seamos las almas que se unieron un día
para que nuevamente volvamos a reír,
y otra vez se reinvente la vida
hasta romper por siempre las cadenas de la muerte.
Fuiste el agua del desierto, la espuma que baña el mar,
el arco iris que surge tras la tormenta,
el germen de trigo que se mezcla con las amapolas
en los campos de mi Castilla querida,
fuiste el cielo azul como tus ojos,
la dorada miel naciente como tu pelo,
eras la esperanza, la razón de ser de mi vida
y no importa dónde estés o lo que haya sido de ti
porque sigues vivo en mi corazón
y así será para siempre,
por más que la mente se cierre y el espurio olvido
cercene con sus garras la realidad
hasta pretender extinguirla,
porque un día nos amamos
con la furia de dos titanes
hasta que el amanecer nos encontró dormidos.


Mª Soledad Martín Turiño