EL PAN DE LA ABUELA

Sabor añorado
que venía de una mano
entristecida por adioses,
de manos que extrañaban
las manos que enseñaron
a leudar la masa,
a esparcir la blanca harina
y a bendecir el trigo,
la tierra, la lluvia y el sol.
Ése es el pan de la abuela,
esa masa burbujeante,
llena de aromas tibios
de la casa grande,
que se desgrana entre los dientes
como espuma de mar
en la arena dorada.
Ese pan, es la familia
es la tierra, el origen,
todos los lazos de amor que leudó
y se perdieron en el tiempo.
Su recuerdo, es el encuentro
con la caricia olvidada detrás de los mares,
es, al fin, la mano misma de la abuela
que a través del tiempo
viene a consolarnos.


Carmen Iris de León