AYUDANDO

… en altas ondas del ser,
- donde el espíritu es vértebra y luz -
allí te vi y oí, allí;
… ocurrió la noche en que morían los pájaros de frío;
sus corazones se helaban, su aliento se helaba,
y nadie entre sus manos había sostenido con tanto amor la vida,
nadie así sus templos,
su pálpito,
nadie así un temblor;
¿ … sabes ? sintiéndote y viéndote, el mundo estuvo estremecido
más allá del alba, mucho más;
por los arrabales, y al anochecer, aún retumba y quema la fe de tus palabras.

Orión de Panthoseas